El callejón EL GUANCHE
El callejón que acoge Casa Juaclo es un pequeño universo donde conviven arte, agricultura, memoria y comunidad. Un espacio vivo que forma parte del día a día del barrio.
El callejón que acoge Casa Juaclo es un pequeño universo donde conviven arte, agricultura, memoria y comunidad. Un espacio vivo que forma parte del día a día del barrio.

El callejón El Guanche se presenta como parte activa de un tejido cultural y social del pueblo. El callejón forma parte de un proyecto de dinamización de barrio, promoviendo relaciones con el vecindario, el cuidado colectivo del callejón, los huertos y el espacio compartido. El huésped no solo llega a una casa, sino a un ecosistema vivo, donde conviven arte, agricultura, memoria, sostenibilidad y comunidad. Los colores del proyecto Isla de Ferró aparecen como parte de la experiencia transformadora del lugar.
El callejón donde se encuentra Casa Juaclo es un pequeño universo propio, un pasaje íntimo donde la vida rural y la creación conviven sin prisa. Aquí, cada paso descubre algo, tipologías de paredes, una Litoteca Cromática, que guarda los colores de la tierra herreña como si fueran un archivo vivo o la pequeña sala de exposiciones, donde se muestra el paisanaje insular. Los huertos, que crecen en silencio y ofrecen sus aromas y sabores al visitante, el gallinero, que marca el despertar cada día y las intervenciones artísticas que surgen entre paredes, rincones y plantas, recordando que este callejón es también un espacio para imaginar.
Por eso, la invitación no es solo a dormir en Casajuaclo, sino a vivir y habitar el callejón, sentarse en la terraza a escuchar la brisa, pasar la mano por la tierra del huerto, detenerse ante una obra que aparece inesperadamente, recoger un huevo recién puesto o simplemente observar cómo la luz cambia a lo largo del día la silueta de la Montaña Tanajara.