LA CASA

En casajuaclo invitamos a vivir una experiencia rural sostenible en un acogedor callejón, donde la casa se integra con un huerto ecológico compartido y un proyecto artístico que conecta arte y naturaleza.

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Juaclo es un topónimo aborigen que se traduce al castellano como una cueva de pastores. La casa Juaclo se ubica en la parte alta del pueblo de El Pinar, al pie de la montaña Tanajara, la casa guarda más de un siglo de historias entre sus muros de piedra volcánica. Construida a principios del siglo XX, nació como tantas viviendas humildes de la isla, al ritmo del trabajo del campo, entre el mar y la montaña, abrazada por pequeños huertos familiares. A principios del Siglo XXI con una restauración hecha con paciencia y respeto, la casa recuperó su esencia original, la madera antigua, las proporciones humildes, el carácter artesanal de cada rincón. Pero también incorporó luz, amplitud y confort, para convertirse en un alojamiento donde tradición y bienestar conviven con equilibrio.

Hoy, quienes cruzan su puerta encuentran un espacio amplio, cómodo y preparado para el descanso, terrazas que respiran naturaleza, habitaciones luminosas, una cocina equipada para disfrutar sin prisas y detalles pensados para que la estancia fluya con suavidad. Todo ello rodeado del silencio del callejón la presencia constante del jardín endémico.

Casa Juaclo es también un lugar cercano. Vivimos y trabajamos aquí, atentos a lo que cada viajero pueda necesitar, acompañando sin invadir, con el deseo sincero de que cada persona se sienta acogida como se acoge a un vecino. Porque más que un alojamiento, esta casa es un pequeño hogar que se abre al mundo, y que invita a descubrir El Hierro desde la calma, la hospitalidad y la autenticidad que definen al barrio y a la isla.

LA PIEL DE LA CASA